El Sur es el más afectado por la crisis climática en Estados Unidos, con el aumento del nivel del mar, tornados, sequías, huracanes y otras tormentas severas que afectan a millones de personas y a sus hogares, tierras, aguas, granjas y medios de vida. El racismo y la injusticia económica hacen que estos impactos recaigan de manera desproporcionada sobre las personas negras, de piel morena, de bajos ingresos, jóvenes e indígenas del sur de Estados Unidos.
